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Durante los meses que son más fríos en el año, en el invierno, muchas personas no pueden evitar sufrir alergia en el invierno y tener un brote alérgico fuerte. Incluso hay gente que lo confunde con un resfriado pero no lo es. Siempre hay ciertos factores relacionados con la época del año que nos puede indicar que sufrimos de alergia.

¿Qué alergias son las más comunes en el invierno?

Siempre, en los meses de invierno, polinizan algunos árboles como pueden ser las cupresáceas (arizónicas, cipreses, tejos, sabinas, enebros) y los fresnos.

Los síntomas de estas alergias, y que producen estos pólenes, son nasales, bronquiales y oculares como picor de ojos, lagrimeo, enrojecimiento de los ojos, estornudos, picor nasal, destilación acuosa nasal o congestión nasal.

Los que tienen asma asociada, también puede darse dificultad para respirar, pitidos en el pecho, opresión torácica, tos seca, sobretodo tras el esfuerzo físico.

Además, en el invierno también es frecuente que empeoren los problemas de piel, como la dermatitis atópica, ya que el frío y la sequedad ambiental favorecen que la piel se deshidrate y la dermatitis sea peor.

¿Qué causas pueden favorecer la alergia durante el duro invierno?

Las plantas, por supuesto, polinizan cuando les corresponde. Es verdad que siempre hay más explosión de polen los días soleados con temperaturas más cálidas y con días ventosos pero en invierno también puede haber polinización. Las personas que viven en zonas más grandes o residenciales, la densidad de arizónicas es mayor por lo que tienen mayor exposición a tener síntomas.

Por otro lado, en los días soleados y cálidos nos encontramos mayor contaminantes ambientales pero en zonas donde el invierno no llega tanto, la época puede ser igual de mala para los sensibles al polen y los síntomas a una alergia respiratoria siga ahí.

Lo mejor es que, como te recomendamos siempre, te realices las pruebas de alergia que sean necesarias para el bienestar de tu cuerpo y de los tuyos.